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Posts Tagged ‘Clientelares’

Vía El Periódico de Aragón

Por José Luis Trasobares Gavín

De repente, todas las miradas han girado hacia el PAR, y quienes veían en la formación regionalista un valor permanente y una organización capaz de capear todos los temporales aprecian ahora las fisuras, los signos de desgaste, las disfunciones internas. Es verdad que para un partido de características tan singulares como el capitaneado al alimón por Biel y Boné, los efectos de la crisis en las cuentas públicas pueden ser letales, pues reducen el margen de maniobra a la hora de comprar voluntades y hacer amigos. Y no es menos cierto que el final de un ciclo y el inicio de otro (con elecciones de por medio) es un momento muy delicado en el que se producen decepciones, enfados y perjuicios. Pero deberíamos tener en cuenta un tercer factor: pese a las disfunciones internas que puedan producirse en el Partido Aragonés, la red de intereses que dan solidez a dicha formación sigue siendo tupida y resistente. Hay cuadros y militantes descontentos, gentes que empiezan a contar a media voz cosas que han visto o han vivido; sin embargo aún no existe esa sensación de desbandada que podría desvelar con total crudeza aquello que se esconde debajo de las alfombras. Además, y ese es un aspecto a tener en cuenta, el PSOE va a procurar (por la cuenta que le trae) que los vicios ocultos de su socio queden disimulados. A nadie interesa una catarsis en plan salvaje. Ni siquiera a los regionalistas contrarios a B&B.

Habrá más rebeliones como la protagonizada por el turolense Ferrer. Para empezar, aquellos que vean peligrar su puesto, cargo o empleo patalearán llenos de rabia. Normal. La rebelión de diecisiete alcaldes, empezando por el único que tenía el PAR al frente de una capital de provincia, no es tropiezo menor, por mucho que José Ángel Biel vea en el plante una oportunidad para reorganizar a su gente en Teruel. No deja de ser chocante que esta primera crisis estalle justo en un ámbito geográfico donde se están desarrollando macroproyectos públicos (Motorland, Caudé y otras inversiones) que supuestamente aseguraban al Partido Aragonés una influencia capaz de sofocar cualquier disensión.

La clave está en si los dos máximos dirigentes del PAR (que tampoco actúan al unísono) pueden contrarrestar simultáneamente los augurios electorales que les sitúan en línea descendente y las rebeliones internas de quienes se sientan desplazados o maltratados. Tienen a su favor el hecho de que aún pueden dispensar mercedes y prometer favores futuros. Aunque si han de cumplir con su parroquia necesitarán seguir tocando poder institucional y para ello habrán de estar en condiciones de cerrar (sea con el PSOE, sea con el PP) futuros acuerdos. Sólo así mantendrán la capacidad de adjudicar puestos remunerados, subvenciones, inversiones y contratos. Todo un ejercicio de equilibro entre el ser y el no ser.

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