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Posts Tagged ‘Clientelismo’

INTERVENCIÓN DE ADRIÁN TELLO GIMENO, CANDIDATO DE CHA A LA ALCALDÍA DE LA MUELA, EN EL ENCUENTRO DE CANDIDATOS/AS DE CHA, QUE HA TENIDO LUGAR ESTA MAÑANA EN ZARAGOZA

Entalto La Muela (1)

Como muchos/as militantes de CHA, me han felicitado por la pequeña intervención (improvisada) esta mañana, en el encuentro de Candidatos/as de CHA que ha tenido lugar hoy en Zaragoza, aquí están “más o menos” las palabras que he dicho:

“Buenos días a todas y todos. Os tengo que echar una pequeña “bronca“, y es que las Candidaturas de Chunta Aragonesista (CHA), no necesitamos suerte, nuestro trabajo desarrollado durante todos estos años, merece JUSTICIA. Porque hoy no sabía que tenía que intervenir, y cuando he escuchado al Concejal de Montanuy (La Ribagorza), que ha “peleado” contra el proyecto salvaje de ampliación de Cerler por Castanesa, y lo ha conseguido paralizar, me ha venido la inspiración. Y es que hoy, que hay mucha gente del “medio rural aragonés“, los/as únicos/as que hemos luchado, aguantado, y resistido, a las “presuntas” corrupciones, clientelismos y caciquismos de PP, PAR y PSOE, con La Muela, PLAZA, Sodemasa, Sirasa, todo lo que acaba en “asa“, en ARAMÓN, etc…, hemos sido las gentes de CHA. Por eso, pido JUSTICIA. Así que en estos días que quedan hasta las Elecciones, tenemos que estar las veinticuatro horas del día, “a pico y pala“. Ni comemos, ni sufrimos, ni sentimos, ni padecemos, hay que darlo todo, por cambiar este PAÍS (ARAGÓN) y sus pueblos. ENTALTO LA MUELA!!! ENTALTO ARAGÓN!!!

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Vía El Periódico de Aragón

Por José Luis Trasobares Gavín

De repente, todas las miradas han girado hacia el PAR, y quienes veían en la formación regionalista un valor permanente y una organización capaz de capear todos los temporales aprecian ahora las fisuras, los signos de desgaste, las disfunciones internas. Es verdad que para un partido de características tan singulares como el capitaneado al alimón por Biel y Boné, los efectos de la crisis en las cuentas públicas pueden ser letales, pues reducen el margen de maniobra a la hora de comprar voluntades y hacer amigos. Y no es menos cierto que el final de un ciclo y el inicio de otro (con elecciones de por medio) es un momento muy delicado en el que se producen decepciones, enfados y perjuicios. Pero deberíamos tener en cuenta un tercer factor: pese a las disfunciones internas que puedan producirse en el Partido Aragonés, la red de intereses que dan solidez a dicha formación sigue siendo tupida y resistente. Hay cuadros y militantes descontentos, gentes que empiezan a contar a media voz cosas que han visto o han vivido; sin embargo aún no existe esa sensación de desbandada que podría desvelar con total crudeza aquello que se esconde debajo de las alfombras. Además, y ese es un aspecto a tener en cuenta, el PSOE va a procurar (por la cuenta que le trae) que los vicios ocultos de su socio queden disimulados. A nadie interesa una catarsis en plan salvaje. Ni siquiera a los regionalistas contrarios a B&B.

Habrá más rebeliones como la protagonizada por el turolense Ferrer. Para empezar, aquellos que vean peligrar su puesto, cargo o empleo patalearán llenos de rabia. Normal. La rebelión de diecisiete alcaldes, empezando por el único que tenía el PAR al frente de una capital de provincia, no es tropiezo menor, por mucho que José Ángel Biel vea en el plante una oportunidad para reorganizar a su gente en Teruel. No deja de ser chocante que esta primera crisis estalle justo en un ámbito geográfico donde se están desarrollando macroproyectos públicos (Motorland, Caudé y otras inversiones) que supuestamente aseguraban al Partido Aragonés una influencia capaz de sofocar cualquier disensión.

La clave está en si los dos máximos dirigentes del PAR (que tampoco actúan al unísono) pueden contrarrestar simultáneamente los augurios electorales que les sitúan en línea descendente y las rebeliones internas de quienes se sientan desplazados o maltratados. Tienen a su favor el hecho de que aún pueden dispensar mercedes y prometer favores futuros. Aunque si han de cumplir con su parroquia necesitarán seguir tocando poder institucional y para ello habrán de estar en condiciones de cerrar (sea con el PSOE, sea con el PP) futuros acuerdos. Sólo así mantendrán la capacidad de adjudicar puestos remunerados, subvenciones, inversiones y contratos. Todo un ejercicio de equilibro entre el ser y el no ser.

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Artículo publicado en El Periódico de Aragón

Una definición de corrupción política sería: “el mal uso público-gubernamental del poder para conseguir una ventaja política ilegítima, generalmente secreta y privada”. Según la Sociología Política no hay acuerdos unánimes sobre la definición de corrupción, aunque Gibbons identifica como corrupto todo comportamiento que, de convertirse en conocimiento público, conduciría a un escándalo. Esta definición tiene en cuenta las actitudes e implica que un acto pudiera ser corrupto en algunas ocasiones y lugares, pero no en otros. Según la variación cultural un comportamiento escandaloso, como el caso de La Muela, podría llegar a considerarse normal.

La corrupción política es una realidad mundial y su nivel de tolerancia evidencia la madurez política de cada Estado. En el español, algunos casos de corrupción son considerados como escándalos y la tolerancia, en ese caso, debería ser cero. Si esto fuese así seguramente no ocuparíamos el lugar 28 del mundo en lista de países corruptos.

El clientelismo es otra de las lacras que merma la calidad de la acción política. La sociedad se acostumbra a la presencia de los patrones clientelares, “busca su moderación, y llega a distinguir entre buenos y malos caciques”. Ésta es una argumentación del caciquismo del siglo XIX en España que, a día de hoy, parece que no ha sufrido transformaciones en la democracia actual.

La corrupción parece que es un problema eminentemente político y habría que imbricarlo en el estudio del caciquismo moderno- y sus redes de clientela- y éste, a la vez, en la conformación estructural y alianza de las clases dominantes. Las oligarquías actuales ejercen formas de control social y dominación política, en aras a perpetuar su posición socioeconómica preeminente.

La opacidad de la corrupción, la poca luz sobre estos temas proviene de los medios de comunicación o de la experiencia personal, se ha modificado moderadamente por la propia dinámica de interna de los partidos, que han provocado luchas internas: el PP y el caso Gürtel, el PAR y La Muela, etc. Por otro lado también hay mayor transparencia por ciertas exigencias planteadas desde el contexto internacional (Unión Europea) que presiona a las elites frente al manejo del Estado.

Además de la parte monetaria, la mayor repercusión de la corrupción y del caciquismo es el coste moral (Rubén Aroca, 2009) porque se desmoronan los principios de la ética pública, de la política e incluso se llega a la aceptación de la corrupción como una consecuencia inevitable del poder: ¿para conseguir candidatos, en algunos municipios, sólo es necesario ofrecer un puesto de trabajo en la administración o en sus cercanías?

Hay cuestiones determinantes que fomentan que se genere corrupción. Por una parte, la ineficiencia de los servicios públicos que crea malestar y provoca privatizaciones. Por otro lado, la escasa integración social e implicación de la ciudadanía, provocada en gran parte por el escepticismo sobre el buen funcionamiento de la democracia actual y la herencia de la sociología franquista, que facilita la impunidad a la hora de actuar. Las instituciones, los medios de comunicación, las organizaciones… deben hacer frente a los casos de corrupción pero, la sociedad, con su implicación y su protesta, también tiene un papel muy importante a la hora de frenar las actitudes corruptas.

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